viernes, 22 de febrero de 2008

ALGÚN ERROR

Quizá esté yo equivocada. Quizá la ley tenga que ser algo tan impersonal y tan duro como que el juez que preside tu juicio diga en el primer minuto, mirándose el reloj, que tiene prisa... Da igual que el juicio sea un tema de familia en el que los padres y los hijos nos jugamos tanto y en el que se "mastican" sentimientos encontrados, quizá ya odios eternos, propiciados también por esta falta de respeto y sensibilidad que algunos jueces parecen enarbolar como si tratar de esta manera estos asuntos, los haga parecer a ellos  más asépticos y más eficientes. 
No tenemos posibilidades de quejarnos de este trato ante nadie; Ellos son LA LEY, por tanto, aqui se acaba la historia. Tanto si no te dejan expresarte, como si se permite a los abogados perderle el respeto a los litigantes, como si el juez va a decidir sobre tu vida y la de tus hijos en el momento que le ha quedado libre en el día de hoy... Estamos en sus manos.
Ahora yo me he puesto en manos de Dios, por si acaso, por si Él está en alguna parte y quisiera ampararnos un poco, por si desea que de verdad se haga justicia, por si quiere que volvamos a retomar la humanidad de los asuntos de los que están hechos la vida de los hombres.